Publicado en Depósito, depósito de bicicleta, sustracción

Sustracción de bicicleta en hotel. Responsabilidad por depósito

Audiencia Provincial de Alicante, sentencia 255/2005, de 8 junio (civil)

Hechos: sustracción de bicicleta en depósito en el hotel

Consideraciones jurídicas: Responsabilidad por depósito

“No ha sido objeto de debate en ninguna de las instancias la concurrencia del primer requisito que en tema del depósito necesario constituido por los efectos introducidos por los viajeros en las fondas y mesones son exigibles para hacer responder de los mismos a fondistas o mesoneros y cual es la puesta en conocimiento de su introducción o depósito en el establecimiento hotelero, pues, como vino a reconocer el legal representante de la demandada tan pronto como llegó el demandante al hotel y hubo preguntado sobre el lugar en que podía guardar su bicicleta, por los empleados del establecimiento se le facilitó a tal fin una dependencia o habitáculo, que si bien no era propiamente un garage, era destinado asimismo para la guarda de otros biciclos propiedad del hotel y de otros clientes, a la vez que servía para el depósito de mercancías y para sacar la basura del establecimiento; cómo tampoco ha discutido el actor que por dichos empleados se le advirtió que permaneciendo dicha estancia cerrada y siendo sólo factible su apertura desde el interior mediante la retirada de unos pasadores, debería ponerse en contacto con recepción cada vez que quisiera sacar o depositar de nuevo la bicicleta. Se centra por ello la controversia en si por el hecho de haber procedido el actor a su regreso de un paseo la noche del 13 de diciembre de 2003 a introducir la bicicleta en la referida habitación sin requerir la intervención o colaboración de ningún empleado del hotel, pueden estimarse incumplidas las prevenciones o instrucciones de depósito establecidas por el establecimiento hotelero.

La conclusión que se alcanza tras revisar el material probatorio que obra en los autos es coincidente con la obtenida por el Juzgado de la primera instancia y deja fuera toda posibilidad de apreciar en el demandante incumplimiento alguno de las pautas o advertencias dadas por los empleados de la demandada para la custodia de la bici, y circunscritas como se ha visto estaban dichas instrucciones a la puesta en contacto con aquéllos cada vez que quisiera guardarse o retirarse el biciclo, ritual que, en las circunstancias concurrentes acreditadas tenía su razón de ser, no en la participación o puesta en conocimiento del personal del hotel, cada vez que era requerido para la apertura de la estancia, de la constitución de un nuevo depósito y a fin de que por éstos se activaran en cada ocasión las medidas de vigilancia del bien depositado, de modo tal que faltando esa comunicación por éstos pudiera prescindirse de toda vigilancia o cuidado sobre el cuarto en cuestión, que como se ha visto, si fue habilitado a tal fin de custodia de la bicicleta del actor era porque siempre permanecía cerrado y por servir asimismo para el depósito de otros bienes propios del hotel o de otros clientes, sino a los solos fines de facilitar el acceso del demandante y de su bicicleta a la dependencia, finalidad que la noche de autos, se ha demostrado a partir de las propias manifestaciones del recepcionista del hotel, pudo ser obtenida, no a través de su intervención pues como el mismo declaró en el acto del juicio, al regreso del actor aquél ya había abandonado la recepción y dado que habitualmente no pernocta en el hotel, sino por motivo de que cuando el demandante quiso depositar su bicicleta en dicha dependencia, se apercibió de que la puerta de la misma se encontraba ocasionalmente abierta por la circunstancia de encontrarse en ese momento empleados del hotel procediendo a sacar las basuras, hecho que permitió al demandante entrar en la habitación y depositar en la misma la bicicleta en la confianza, razonable, por lo demás, por el hecho de que no era sólo la suya la que se guardaba en dicho lugar y con independencia, por ello, de que dichos empleados se hubiera apercibido o no de su entrada, de que los mismos cuidaran de dejar cerrada la dependencia tan pronto terminaran su tarea y abandonaran la misma.

En las expresadas circunstancias no puede estimarse haya habido error en la valoración de la prueba practicada en la instancia en cuanto a la apreciación de los requisitos o presupuestos de responsabilidad de la depositaria demandada, ni por ende, puede ser de otro tenor el pronunciamiento contenido en el fallo de la resolución apelada.” (FD 2)

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