Publicado en concepto, Prueba, Valoración y revisión judicial, Vía principal

Accidente de una ciclista con prioridad de paso. Concepto de vía principal

Audiencia Provincial de Granada, sentencia 507/2007, de 28 septiembre (penal)

Hechos: accidente de una ciclista que es golpeada por coche que no respeta su prioridad de paso.

Cosideraciones jurídicas: revisión judicial de la prueba. Concepto de “vía principal”

“Frente al pronunciamiento condenatorio de la sentencia se alzan en apelación tanto el acusado Sr. Juan como la Cía. Mutua Valenciana Automovilista que aseguraba su vehículo con la pretensión absolutoria que les fue desestimada en la primera instancia, cuestionando el primero su condena como responsable penal y la segunda como responsable civil por el error en que alegan incurrió la juzgadora al valorar la prueba presentada consecuencia del cual es el relato de hechos probados, que igualmente se ataca bajo el argumento de que omite un dato esencial que determina la preferencia de paso del automóvil que conducía el Sr. Juan sobre la ciclista lesionada en el cruce de calles donde se produjo la colisión, cual es que la calle de donde procedía Dª Virginia no se encontraba asfaltada al contrario de aquélla por donde venía circulando el acusado, circunstancia que los recurrentes consideran suficientemente probada por su parte y que entienden daría lugar legalmente a la exculpación del Sr. Juan por aplicación del art. 21-2 a) de la Ley de Tráfico ( RCL 1990, 578 y 1653) y concordante del Reglamento General de Circulación al otorgar preferencia de paso a los vehículos que circulen por vía pavimentada sobre los que circulen por vía sin pavimentar.

En prueba de sus afirmaciones (que la c/ Comercio de la localidad de La Zubia por donde circulaba la bicicleta estaba entonces sin asfaltar) los recurrentes apelan a la declaración del propio denunciado y de su testigo que así lo sostienen y al estado de la calle que reflejan las fotografías aportadas al acto del juicio oral, y critican la labor valorativa de la juzgadora cuando atribuyó a la denunciante y su testigo todo el crédito en detrimento de las pruebas personales por su parte aportadas.

Olvida la parte recurrente los límites con que cuenta el Tribunal de apelación en su tarea revisora de las sentencias cuando se trata de comprobar la corrección de los criterios empleados por el juzgador de instancia en la valoración de la prueba si se denuncia en el recurso, cual es el caso, el error del Juez, error que sólo se podrá apreciar si se constata que el hecho tenido como demostrado carece de sustento en medios probatorios lícitos desplegados en el acto del juicio oral, o cuando la valoración de la prueba no dependa esencialmente de su percepción directa y sensorial por el Juez que la recibió con inmediación, sino de su adecuada correspondencia con los criterios que suministra la ciencia, la experiencia o la lógica que le han conducido a la convicción. Desde esta perspectiva este Tribunal no puede sino ratificar el criterio de la Juez a quo al valorar los testimonios personales vertidos en juicio, pues estando de acuerdo las dos partes en que la c/ Comercio, por aquellas fechas, se encontraba de obras carente de toda señalización en la intersección con la c/ Empedrado Alto como así se indica en el relato de hechos probados, las diferencias entre la parte y los testigos de cada cual sobre el detalle del pavimento las ha resuelto la sentencia en favor de la tesis que sustenta la denunciante de que la calle estaba ya asfaltada aunque todavía continuaba en obras, al pesar más en la valoración de los testimonios divergentes la imparcialidad del testigo presentado por Dª Virginia , que no conocía a ninguno de los implicados y ayudó a la lesionada por encontrarse en el lugar en el momento de la colisión, frente a la relación de parentesco que une al acusado y su testigo así como a los matices de esa declaración testifical, inmediata y directamente percibidos por la Juez, de la que destaca su imprecisión y vaguedad hasta el punto de negar su eficacia como prueba de descargo bastante para contrarrestar la de cargo aportada de contrario.

Y a deshacer el supuesto error que se alega no contribuye ni mucho menos lo que reflejan las fotografías aportadas en juicio sobre las cuales ni la ciclista ni su testigo, ni siquiera la parte contraria ni el suyo, pudieron pronunciarse al no constar en acta que les fueran exhibidas para reconocer en ellas las calles donde se produjo el accidente ni el estado que tenían. Es más, aún en el caso de que esas fotografías sean de la intersección de calles que nos ocupa, ni por la mala calidad de las fotografías, apenas sin luz, ni por la fecha que aparece al dorso correspondiente a bastantes meses después del accidente, ni por el aspecto que ofrecen, se puede llegar a la conclusión de que la c/ Comercio estuviera sin pavimento de ninguna clase el día de autos en términos similares a los que prevé la Ley de Tráfico y su reglamento como excepción a la regla general de preferencia de paso de los vehículos que salen por la derecha del conductor, norma pensada para conferir carácter de principal a vías asfaltadas frente a caminos de tierra sin pavimento que no parece ser el caso de estas dos calles dentro del casco urbano de una población aún cuando entonces se encontraran de obras, de las cuales esas fotos no reflejan sino su mal estado en general y ser ambas de características similares.

En consecuencia, no advertido el error valorativo denunciado, el primer motivo del recurso habrá de ser completamente desestimado”. (FD 1)

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