Publicado en carga de la, Culpa, culpa de la víctima, in vigilando, padres, Prueba, Responsabilidad, Responsabilidad patrimonial

Atropello de una menor por otro menor en bicicleta. Responsabilidad de los padres

Audiencia Provincial de Sevilla, sentencia 35/2008, de 23 enero (civil)

Hechos: atropello de una menor por otro menor en bicicleta, a las once de la noche

Consideraciones jurídicas: responsabilidad de los padres. Carga de la prueba

La responsabilidad de los padres con respecto a los actos culpables de los hijos menores se asienta se asienta en los poderes y deberes inherentes a la patria potestad, de donde se deduce que los padres responden siempre por los daños causados por sus hijos menores salvo que demuestren “en tonos de marcada severidad” (como señala la sentencia de la Sala 1ª del Tribunal Supremo de 10 de marzo 1983) que tomaron las precauciones adecuadas para impedir el daño, o que se trata de un hecho que escapa al control de los padres, imprevisible y extraño a los límites normales de vigilancia y control. En el caso de autos, tratándose de un menor de 10 años de edad que circula de noche en bicicleta con permiso de sus padres, lo hace en la bien entendida condición de que éstos responderán de los daños que cause por el riesgo que crea, y le sean atribuibles conforme a los principios subjetivos de culpabilidad”. (FD 2)

“Tras un renovado examen de la testifical practicada, debe considerarse acreditado que el lugar del accidente se encontraba suficientemente iluminado, por lo que la visibilidad era buena a pesar de ser las 11 de la noche, y que en la calle se encontraba jugando un grupo de niños, lo que era habitual en esa época y no revestía especial peligro dada la ausencia de tráfico en la zona. Por tanto el menor que circulaba en bicicleta debió observar necesariamente esta situación que, por otra parte no le podía ser desconocida por habitar en el lugar, y tomar las precauciones necesarias para evitar un accidente, y si este finalmente se produjo debe achacarse a una falta de atención suficiente o a un exceso de velocidad, extremo este último al que también apunta la gravedad de las lesiones de la lesionada que solo pueden explicarse por un impacto violento.

Por lo demás, lo único que podría exculpar al conductor de la bicicleta es una invasión brusca, repentina e imprevisible de la calzada por la que circulaba a una velocidad adecuada por parte de la menor, lo que constituiría una excepción cuya carga, conforme a los apartados 1 y 3 del artículo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil correspondería a la parte demandada probar. Sin embargo, no se han aportado pruebas de las que pueda deducirse esa conducta por parte de la lesionada, ni ninguna otra que pueda calificarse como imprudente por su parte o por la de las personas responsables de la misma, sin que pueda merecer esa calificación, a la vista de los testimonio, el mero hecho de jugar en la calle, teniendo en cuenta las circunstancias ya relatadas de tratarse de una calle de un pueblo pequeño con escasa o nula circulación, bien iluminada y donde es costumbre esa actividad. El accidente debe pues imputarse exclusivamente a la conducta poco prudente del menor que circulaba en su bicicleta”. (FD 4)

“Concurren pues todos los requisitos a los que los artículos 1902 y 1903 del Código Civil anudan la obligación de los padres de un menor de responder por los daños causados por este” (FD 5).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s