Publicado en carga de la, carga de la prueba, Culpa, objetiva o por riesgo, Prueba, Responsabilidad

Caída de ciclista por alambres atravesados en finca particular. Responsabilidad y carga de la prueba

Audiencia Provincial de Málaga, sentencia 222/2008, de 18 abril (civil)

Hechos: caída de ciclista por alambres atravesados en finca particular

Consideraciones jurídicas: responsabilidad cuasiobjetiva y Carga de la prueba

“Como establece la STS de 4 de febrero de 1997, “en relación con la responsabilidad por culpa extracontractual, resulta evidente que el principio de la responsabilidad por culpa es básico en nuestro ordenamiento positivo, encontrándose acogido en el artículo 1902 del Código Civil, cuya aplicación requiere, por regla general, la necesidad ineludible de un reproche culpabilístico al eventual responsable del resultado dañoso, y si bien es cierto que la jurisprudencia de la Sala ha evolucionado en el sentido de objetivizar la responsabilidad extracontractual, no lo es menos que tal cambio se ha hecho moderadamente, recomendando una inversión de la carga de la prueba y acentuando el rigor de la diligencia requerida, según las circunstancias del caso, de manera que ha de extremarse la prudencia para evitar el daño, pero sin erigir el riesgo en fundamento único de la obligación de resarcir y sin excluir, en todo caso y de modo absoluto, el clásico principio de la responsabilidad culposa, encontrándose en la línea jurisprudencial indicada, las sentencias, entre otras, de fechas 29 de marzo y 25 de abril de 1983; 9 de marzo de 1984; 21 de junio y 1 de octubre de 1985; 24 y 31 de enero y 2 de abril de 1986; 19 de febrero y 24 de octubre de 1987; 5 y 25 de abril y 5 y 30 de mayo de 1988; 17 de mayo, 9 de junio, 21 de julio, 16 de octubre y 12 y 21 de noviembre de 1989; 26 de marzo, 8, 21 y 26 de noviembre y 13 de diciembre de 1990; 5 de febrero de 1991; 24 de enero de 1992; 5 de octubre de 1994; 9 de marzo de 1995 y 9 de junio de 1995, así pues, en definitiva, la doctrina de la Sala ha ido evolucionando hacia una minoración del culpabilismo originario, hacia un sistema que, sin hacer plena abstracción del factor moral o psicológico y del juicio de valor sobre la conducta del agente, viene a aceptar soluciones cuasiobjetivas, demandadas por el incremento de las actividades peligrosas propias del desarrollo tecnológico y por el principio de ponerse a cargo de quien obtiene el beneficio o provecho, la indemnización del quebranto sufrido por el tercero, habiéndose producido el acercamiento a la responsabilidad por riesgo, en una mayor medida, en los supuestos de resultados dañosos originados en el ámbito de la circulación de vehículo de motor” y que ” la aplicación del artículo 1902 del Código Civil descansa en un principio culpabilístico, principio el indicado que, así mismo, es recogido en las sentencias de 19 de octubre de 1988 y 20 de diciembre de 1989, y que “la pura y simple creación de un riesgo no puede comportar la existencia de culpa extracontractual”, ya que, en todo caso, es necesario acreditar un nexo entre la conducta del agente y la producción del daño, de tal forma que haga patente la culpabilidad que obliga a repararlo, necesitado de cumplida justificación que no puede quedar desvirtuado por la aplicación de la teoría del riesgo, la objetividad en la responsabilidad y o la inversión de la carga de la prueba, aplicable en la interpretación de los artículos 1902 y 1903 del Código Civil, pues el cómo y el porqué se produce el accidente, constituyen elementos indispensables en el examen de la causa del evento dañoso ( STS de 29 de abril de 1994). Descarta así la aplicación al supuesto de autos de la teoría de la inversión de la carga de la prueba, lo primero que habrá de determinarse, como mantiene la parte actora es el lugar concreto de ubicación de la caída con bicicleta por parte del actor. Y en este particular, dando por probado el señalado por la Guardia Civil en su informe, esto es, que el lugar del accidente es “la finca caserío Artacho, término municipal de Archidona, la cual es muy extensa y el lugar preciso donde ocurre el hecho, es una bifurcación en una vereda que desciende paralelamente a la alambrada que posteriormente provoca la caída del ciclista”, reseñándose a continuación que “los alambres de espino forman parte de una antigua alambrada de la que por un lado existen aún los alambres y por el otro quedan solamente dos alambres de espino, igual que los del paso donde ocurre el accidente. La altura de los alambres del paso por donde ocurre el accidente son el más alto unos 45 cm., desde el suelo y el otro más bajo a unos 35 cm. Los alambres están poco tensados probablemente de la antigüedad y estado de abandono que se encuentran. La alambrada no se aprecia que su colocación sea reciente, y carece de cualquier medio de aviso de su presencia”. Lo que viene a corroborar la versión de la demandada de la existencia de la alambrada fruto de un acotamiento de parcelas (declaración en el atestado) desde largo tiempo atrás (aunque no se pueda especificar la fecha), y al no haber sido colocada recientemente, mal se compagina su existencia con la utilización del camino en propiedad de la demanda por vehículos de dos ruedas (motos y bicicletas), pues no se viene a entender como “rebasan éstas el lugar” al estar supuestamente cortado el camino, ni como se puede realizar una prueba oficial por el lugar. Y es que a juicio de esta Sala, tal y como denuncia la recurrente, no queda suficientemente aclarado ni el lugar concreto del siniestro, al no existir testigos ni vestigios del mismo ni la forma concreta en la que éste se produce, Tampoco es de imputar a la propietaria una falta de señalización que ninguna normativa le obliga, al tratarse de una propiedad privada, asumiendo el riesgo el actor al introducirse en el camino, pues lo que no se entiende, se insiste, es si como parece sostenerse por el actor el camino es donde se realizan competiciones de bici-cross. y de motos, como hasta ahora no ha hecho falta ninguna señalización, dado que la colocación “ex proceso” no es de recibo por lo argumentado,

En consecuencia, el recurso habrá de ser estimado sin necesidad de mayor argumentación en orden a los requisitos de la acción sobre la acreditación del daño, al estimar esta Sala no acreditada conducta culposa reprochable a la demanda” (FD 2).

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