Publicado en concepto penal, Imprudencia, requisitos

Ciclista por acera que se desvía y choca con trasera de autobús. Imprudencia, requisitos

Audiencia Provincial de Navarra, sentencia 85/2008, de 28 abril (penal)

Hechos: ciclista por acera que al esquivar a peatones choca con trasera de autobús

Consideraciones jurídicas: imprudencia (del conductor del bus), requisitos

Antecedente:

Hechos probados: “[e]l denunciante Octavio circulaba por la acera (…). Una vez pasado el acceso a las piscinas de Amaya y teniendo frente a él a dos peatones, realizó una maniobra de desplazamiento hacia la derecha con el fin de evitar a dichos peatones, así como a un árbol situado a la derecha de los mismos, viéndose sorprendido por la existencia de una señal de tráfico vertical que se encontraba entre el árbol y la carretera, motivo por el que perdió el control de la bicicleta, quedando detenido entre el árbol y la señal con el manillar de la misma sobresaliendo en la carretera, por lo que chocó con la parte trasera de la villavesa, con matrícula (…) que en ese momento circulaba por su carril, aunque algo cerca del bordillo de la acera.” (Antecedente 2)

Fundamento de derecho:

“Esta Sección ha dicho en otras ocasiones, por ejemplo en nuestras sentencias de 30 de junio de 2004 Rollo Penal de Sala nº 21/2004, de 31 de mayo de 2005 ARP 2005\653 y de 5 de noviembre de 2007 Rollo Penal de Sala nº 7/2007 que “la doctrina jurisprudencial considera que la existencia del ilícito imprudente precisa de la concurrencia de una acción lesiva de una norma de cuidado, productora del resultado descrito en el precepto, lo que configura el elemento objetivo del tipo… la acción infractora de la norma de cuidado obliga a tener en cuenta de un lado el deber de cuidado interno que obliga a advertir la presencia del peligro en su gravedad aproximada como presupuesto de toda acción imprudente; es la existencia de este deber el que permite sancionar la culpa inconsciente que equivale a la imprudente falta de previsión del peligro que se concreta en el resultado; y, de otro, el deber de cuidado externo, que consiste en el deber de comportarse externamente conforme a la norma de cuidado previamente advertida y como implica esa advertencia previa se imputa subjetivamente en los supuestos de culpa consciente… En segundo lugar, aspecto subjetivo del tipo, es preciso que el agente haya querido la realización de la conducta descuidada ya sea con conocimiento del peligro que en general entraña (culpa consciente) o sin ese conocimiento (culpa inconsciente), y que, en cambio, el autor no haya querido el resultado producido. En tercer lugar es necesaria la concurrencia de la correspondiente relación causal de modo que el resultado producido, previsible y evitable de haberse actuado conforme lo requería la norma de cuidado, pueda imputarse objetivamente al descuido del agente, a la infracción del deber mencionado”. En este sentido la sentencia del TS de 30.6.2004 indica: “Las infracciones culposas o por imprudencia, sean delito o falta, están constituidas por los siguientes elementos: a) la producción de un resultado, previsto como tal en el ordenamiento punitivo; b) la infracción de una norma de cuidado, cuyo aspecto interno es del deber de advertir la presencia del peligro, y cuyo aspecto externo es el deber de comportarse conforme a las normas de cuidado previamente advertido; y c) que se haya querido la conducta descuidada, con conocimiento del peligro o sin él, pero no el hecho resultante de tal conducta”.

Pues bien, con arreglo a los hechos declarados probados en la sentencia recurrida, que antes se transcribieron, resulta que desde el punto de vista penal, que es el que ahora interesa, no se aprecia la existencia de esa acción lesiva del deber objetivo de cuidado, ni, menos aún, que el resultado producido pueda imputarse objetivamente a descuido del conductor del autobús. Y ello es así porque si se declara probado que el autobús circulaba por su carril, aunque circulase “algo cerca” del bordillo de la acera, si el ciclista “… perdió el control de la bicicleta … con el manillar sobresaliendo en la carretera, por lo que chocó con la parte trasera de la villavesa”, es evidente que el resultado lesivo no es consecuencia de que el autobús discurriese cerca de la acera, cuestión por otra parte de cierta irrelevancia desde el plano penal, sobre todo cuando el vehículo había pasado ya casi en su totalidad, sino de la pérdida de control del ciclista respecto de su bicicleta, y esto hasta el punto que en los hechos probados se dice que fue el ciclista quien chocó con la parte trasera del autobús. Siendo esto así no se puede afirmar la existencia del ilícito penal que se imputó al conductor Sr. Gaspar , de quien la responsable civil subsidiaria debería responder, ni, tampoco, que el resultado sufrido por el denunciante sea consecuencia de lesión ninguna del deber de cuidado exigible al referido conductor.” (FD 4).

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