Publicado en carga de la, carga de la prueba, Culpa, Menores, menores y madurez, nexo causal, objetiva o por riesgo, permiso paterno, presunción de culpa, Prueba, Responsabilidad

Caída de menor en circuito BTT. Permiso paterno. Responsabilidad objetiva o por riesgo y carga de la prueba. Nexo causal

Audiencia Provincial de Barcelona, sentencia 2012, de 4 septiembre

Hechos: caída de menor de edad en circuito de un club ciclista de BTT

Consideraciones jurídicas: Menores, permiso paterno. Culpa extracontractual. Responsabilidad objetiva, Prueba, inversión de la carga. Responsabilidad y nexo causal

“Así es, el tribunal comparte tanto la valoración probatoria de la juez a quo como las conclusiones jurídicas que alcanza, bastando, en respuesta a las alegaciones de la recurrente las siguientes consideraciones:

a) La tendencia jurisprudencial hacia una objetivación de la culpa extracontractual, mediante los mecanismos de la inversión de la carga de la prueba y de la teoría del riesgo, no excluye de manera total y absoluta el esencial elemento psicológico o culpabilístico, como inexcusable ingrediente integrador, atenuado pero no suprimido, de la responsabilidad por culpa extracontractual.

Hemos de partir, pues, de la presunción de culpa y de la inversión de la carga de la prueba respecto del elemento culpabilístico; ahora bien, bien el tribunal, tras un nuevo y definitivo análisis de cuanto se ha aportado y practicado en autos, considera suficientemente acreditado a través de la documental aportada que el circuito, gestionado por la demandada pero de titularidad municipal, se encontraba en un correcto estado y condiciones adecuadas para la práctica de las modalidades deportivas a las que estaba destinado. Es decir, el Club Ciclista BTT ofrece un circuito donde se pueden practicar diversas modalidades de ciclismo deportivo y, como gestor del mismo, ha de garantizar que es apto, es decir, que reúne las condiciones para esa práctica, y ha quedado probado que ello era así.

Pero, aún prescindiendo de ello y aceptando, a efectos dialécticos, que no hubiera podido desvirtuarse la presunción de culpa, en el supuesto de autos no podría apreciarse la responsabilidad extracontractual de la demandada, al no concurrir el nexo causal, presupuesto necesario para su concurrencia. Así es, es preciso que el resultado sea consecuencia de la acción u omisión culposa del agente, configurándose, pues, esta como causa del siniestro. En el caso de autos, no ha quedado probado (y, en todo caso, la prueba del nexo causal corresponde a la actora) que la caída se produjera como consecuencia de un “mal estado del pavimento” (por otra parte, no se alega en qué consistiría este supuesto mal estado, y tampoco se dice que ha de entenderse por “mal estado” en un circuito de las características del que nos ocupa), sino que este tuvo lugar como consecuencia de la propia dinámica de esta práctica deportiva. La caída es un riesgo inherente a la práctica del deporte en bicicleta, riesgo que asume quien lo practica, y no ha quedado probado que la caída fuera provocada por el estado del circuito.

b) En lo que se refiere a la falta de consentimiento paterno, el tribunal, coincidiendo con la juez a quo, considera suficientemente acreditado a través de la testifical del propio menor lesionado, que éste contaba con el consentimiento de sus padres para la práctica del ciclismo deportivo (ellos le habían comprado el material necesario) y que, además, le habían dado permiso para desplazarse (solo) desde Granollers, donde residía, a Premià de Dalt para practicar este deporte (asumiendo con ello el riesgo que comporta la práctica de este deporte), puntualizando que pensaban que iba a otro circuito (se ignora si existe en esa misma localidad otro circuito para la práctica de BTT y sus modalidades). En definitiva, el menor, que en el momento del siniestro contaba con 16 años, tenía el consentimiento de sus padres para practicar este deporte; pero, en cualquier caso, no es exigible, ni civil ni administrativamente, que, en caso de menores de 12 años, la demandada recabe el permiso paterno para acceder al recinto, tanto más cuanto el menor lo hace portando su propio material para la práctica deportiva (bicicleta, casco y protecciones).” (FD 2)

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